martes, 23 de julio de 2013

Simplifican el proceso para generar células madre a partir de células adultas humanas

Científicos del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB) y del Salk Institute de California (EE UU), liderados por Juan Carlos Izpisúa Belmonte, han descubierto un nuevo método que facilita el proceso de obtención de células madre a partir de células adultas humanas.

Este hallazgo, que se publica esta semana en la revista Cell Stem Cell, el equipo de Izpisúa demuestra que la receta para obtener células iPS es mucho más versátil de lo que se creía. De hecho, los autores han reemplazado por primera vez un gen que se creía imposible de sustituir, lo que facilitará el proceso de obtención de células madre por métodos más seguros que potencialmente se podrán trasladar a la práctica clínica.
Las células madre son el elemento clave para que la medicina regenerativa se convierta en una realidad en los hospitales. Son células que poseen la capacidad de diferenciarse en cualquier tipo de célula del organismo, capacidad a la que los científicos se refieren con el nombre de pluripotencia.
Hay dos tipos de células madre pluripotentes: las células madre embrionarias, que son células inmaduras que nunca se han diferenciado a un tipo celular específico, y las células madre de pluripotencia inducida (iPS, de sus siglas en inglés), que son células adultas a las que se les ha reprogramado su reloj biológico para volver a un estado indiferenciado.
Las células iPS ofrecen dos ventajas muy importantes: se pueden crear a partir de células del mismo paciente, evitando así el rechazo immunológico, y no implican la destrucción de embriones sobrantes de tratamientos de fecundación in vitro. Hasta la fecha se creía que solo se podían producir células iPS utilizando una fórmula muy estricta que no permitía ninguna variación, limitando así su potencial para la aplicación terapéutica.
En el año 2006, el equipo investigador japonés dirigido por Shinya Yamanaka descubrió un método para obtener células madre pluripotentes a partir de células diferenciadas adultas de ratón, que se denominaron células iPS. En 2007, el mismo grupo obtuvo con el mismo método células iPS a partir de células humanas. Este descubrimiento mereció a Yamanaka el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 2012.
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Colonia de células madre de pluripotencia inducida (iPS) generadas a partir de fibroblastos de la piel utilizando el nuevo 'cocktail' de genes descrito por el equipo de Izpisúa. (Foto: CMRB)
El método del grupo japonés consiste en introducir en las células cuatro factores de transcripción que se han conocido desde entonces como ‘factores Yamanaka’ o ‘factores de pluripotencia’. Los científicos han utilizado con éxito esta receta para transformar, en el laboratorio, células procedentes de la sangre, la piel y de otros tejidos en células pluripotentes que pueden dar lugar a células de cualquier órgano del cuerpo.
Aunque las células iPS serían teóricamente muy útiles en medicina regenerativa, la metodología utilizada para generarlas conlleva muchos problemas asociados, por ejemplo, dos de los factores utilizados en la receta son oncogenes (genes que inducen la formación de tumores), por lo que aún está lejos su utilización en pacientes.

Ahora, los expertos han dado un enfoque totalmente nuevo a esta línea de investigación y han descubierto que se puede lograr la pluripotencia mediante un fino balance de genes necesarios para la diferenciación celular, es decir, genes que instruyen a las células para especializarse en líneas particulares, como pueden ser células de la piel o de la sangre.
Antes de estos experimentos, la mayoría de investigadores en este campo intentaba sustituir los factores clásicos de reprogramación por otros que se presentaran de manera natural en las células madre embrionarias.

El equipo de Izpisúa se aproximó al problema de una manera innovadora. “La pluripotencia parece que no representa una identidad celular particular, sino un estado funcional mantenido por un balance de fuerzas diferenciadoras opuestas”, explica.
Así, los investigadores se dieron cuenta de que los cuatro ‘factores Yamanaka’ no eran necesarios, ya que la pluripotencia se podía lograr alterando el balance de genes presentes en las células adultas y que intervienen en la especificación del linaje celular.
“En nuestro trabajo hemos identificado nuevos genes, no descritos anteriormente como inductores de la reprogramación ni típicos de células madre, que permiten reprogramar las células somáticas a un estado de pluripotencia. Este hallazgo podría conducir al diseño de protocolos de reprogramación más seguros y reducir el riesgo de transformación oncogénica”, aclara el experto.
Los autores han demostrado que más de siete genes adicionales son capaces de participar en el proceso de reprogramación de fibroblastos humanos a células iPS, y lo más importante: han demostrado por primera vez que todos los ‘factores Yamanaka’ pueden ser sustituidos.

“Hasta la fecha se había pensado que el factor de transcripción OCT4 era indispensable para poder transformar células adultas humanas en células iPS”, explica Núria Montserrat, investigadora del CMRB y primera autora del estudio.
El hecho de que un factor como OCT4, previamente considerado característico de células madre, pueda ser sustituido conlleva la posibilidad de que las células madre generadas de esta manera sean fundamentalmente distintas a las obtenidas por otras metodologías, lo que para los investigadores podría traducirse en un mejor comportamiento en términos de seguridad o funcionalidad.

“Nuestros hallazgos ofrecen la posibilidad de identificar en un futuro inmediato pequeñas moléculas (fármacos) capaces de reemplazar OCT4 en el proceso de la reprogramación celular.
De esta manera podríamos evitar el uso de metodologías empleadas hasta la fecha, que dificultan el uso de las células reprogramadas en terapias de sustitución celular. Así pues, el uso de fármacos podría suponer la generación de células iPS mediante estrategias seguras aptas para su traslación a la clínica”, concluye Montserrat. (Fuente: CMRB)

 

Programan con éxito células madre para generar sangre

A través de la transferencia de cuatro genes al interior de fibroblastos de ratón, un equipo de científicos ha conseguido producir células muy parecidas a las células madre hematopoyéticas, las cuales constituyen una población muy importante, capaz de producir millones de nuevas células sanguíneas en el cuerpo humano cada día.

El logro científico alcanzado en la Escuela Icahn de Medicina, dependiente del Centro Médico Monte Sinaí en la ciudad estadounidense de Nueva York, constituye una base firme sobre la cual cimentar investigaciones futuras encaminadas a desarrollar métodos eficientes para el cultivo de células madre específicas de cada paciente, y productos celulares sanguíneos derivados de ellas y más especializados, para terapia de reemplazo celular.
Las células que el equipo de Carlos Filipe Pereira cultivó en una caja de Petri (el recipiente conocido también como placa o cápsula de Petri) son idénticas en su expresión genética a las presentes en embriones de ratón y, en opinión de los investigadores, podrían llegar a generar colonias de células sanguíneas maduras, y también ser la base para una posible terapia con la que tratar ciertas enfermedades de la sangre, tal como apunta el Dr. Dennis S. Charney, decano de la Escuela Icahn de Medicina y Vicepresidente ejecutivo de Asuntos Académicos en el Centro Médico Monte Sinaí.
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Las células del tipo obtenido en la investigación podrían llegar a generar colonias de células sanguíneas maduras. (Imagen: Amazings / NCYT / JMC)

Hay una escasez crítica de donantes idóneos para trasplantes de células madre sanguíneos. Hoy en día se necesita recurrir a esos donantes para poder satisfacer las necesidades clínicas de los pacientes que sufren enfermedades de la sangre tales como leucemia, anemia aplásica, linfomas, mieloma múltiple y trastornos de inmunodeficiencia. La programación de células madre hematopoyéticas representa una alternativa muy prometedora.



Descubren un nuevo tipo de células madre con grandes posibilidades terapéuticas

Se ha conseguido aislar una población, hasta ahora desconocida, de células madre pluripotentes humanas. Éstas son primitivas y resistentes al estrés ambiental, y se las puede obtener con facilidad a partir de tejido graso, siendo capaces de diferenciarse en virtualmente cualquier tipo de célula del cuerpo humano sin necesidad de modificaciones genéticas.
Las células, a las que se describe como "células madre multilinaje procedentes de tejido adiposo y resistentes al estrés ambiental" o simplemente se las llama "células madre del tipo Muse-AT", fueron descubiertas por un "accidente científico", cuando parte del equipamiento del laboratorio falló, matando a todas las células en un experimento excepto a estas nuevas células madre.

El equipo de Gregorio Chazenbalk, del Departamento de Obstetricia y Ginecología en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), puso en marcha una investigación a partir del accidente, y también descubrió que las células madre del tipo Muse-AT no solamente son capaces de sobrevivir al estrés ambiental severo, sino que incluso podrían ser estas circunstancias adversas las que activasen su impresionante potencial.
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Estas células pluripotentes, aisladas a partir de tejido graso extraído durante liposucciones, expresaron muchos marcadores propios de células madre embrionarios, y fueron capaces de diferenciarse para constituir células musculares, óseas, grasas, cardíaca, neuronal y hepática. Un análisis de sus características genéticas confirmó sus funciones especializadas, así como su capacidad de regenerar tejido cuando son retrasplantadas en el cuerpo después de que se las haya "despertado".

Estas células pluripotentes, aisladas a partir de tejido graso retirado durante liposucciones, expresaron numerosos marcadores propios de células madre embrionarios y fueron capaces de diferenciarse de manera muy versátil, dando lugar a células musculares, óseas, grasas, cardíaca, neuronal y hepática. (Foto: Cortesía de la UCLA)

En definitiva, esta población de células permanece aletargada en el tejido graso hasta que éste es sujeto a condiciones muy duras. Estas células pueden sobrevivir en condiciones en las cuales usualmente sólo las células cancerosas pueden vivir.

Además, la purificación y el aislamiento de las células del tipo Muse-AT no requiere el uso de dispositivos especiales de alta tecnología. Las células son capaces de crecer en medios relativamente modestos.

Tras una investigación más extensa y los ensayos clínicos apropiados, estas células podrían ofrecer una opción de tratamiento revolucionaria para numerosas enfermedades y secuelas dejadas por éstas, incluyendo dolencias cardíacas y derrames cerebrales, así como para la regeneración neural y de tejidos dañados.



Publicada por: Jazmín Adriana Espinoza Quimí

Grupo: 8